Ana is my life.

Llevaba ya 3 días sin comer absolutamente nada. Se mantenía un poco en pie a base de agua y algunos caramelos sin azúcar que se metía a la boca cuando notaba que estaba a punto de desmayarse, eso sí, los vomitaba al instante. El cansancio y la apatía cada vez se hacían más presentes en su día a día. Se sentía completamente inútil, todo el esfuerzo que estaba haciendo para no ingerir ni una sola caloría parecía que no estaba dando ningún resultado, ella seguía viéndose tan asquerosa y repugnante como siempre. Su madre tan siquiera se daba cuenta de si su hija comía o no, ya que se encontraba en una profunda depresión desde que su padre las abandonó, ni siquiera era capaz de levantarse ningún día de la cama.
Carlota se dirigió a su habitación a coger su libreta, donde apuntaba todas las calorías y las veces que había vomitado al día. Lo miro una y otra vez. Desde hacía 3 días no había apuntado nada y hoy tampoco iba a hacerlo, ya que no tenía nada que escribir. 
Se hecho en la cama y comenzo a acariciarse la tripa, mientras esperaba un milagro para que esos molestos 15 kilos que le sobraban desaparecieran por arte de magia. Pero no iba a ser así. 
Sabía que le iba a costar mucho trabajo, pero no pensaba rendirse.
Vomitaría todas las veces que hiciera falta, aún sin haber comido. 
Pero no iba a engordar ni un solo gramo más, le daba igual el precio tan alto que tuviera que pagar.
No iba a parar hasta que no consiguiera una talla de pantalón inferior a la 34.
Sonrió satisfecha, intentando convencerse a si misma de que lo que estaba haciendo estaba bien.
Tan estúpida Carlota... No sabía que se estaba destrozando la vida poco a poco. Y todos sabemos que no era su culpa, la única que tenia la culpa era esta sociedad de mierda, que nos manejaba y sigue haciéndolo, como a borregos.

1 comentario:

Zai Vélez dijo...

Sin duda culpa de esta sociedad que te vende esteriotipos incorrectos de belleza.